Espero que os guste este relato, le escribí hace poco para un concurso...y como no tuve suerte lo quiero compartir...para ver lo que opináis. Saludos a todas!!!!
Lucien estaba en la tierra, le habían mandado para que conociera a los humanos y averiguara porque no creían en el reino mágico. Las múltiples historias que había escuchado sobre ellos le habían demostrado que eran un pueblo sin honor, sin respeto por ellos mismos y sin amor.
Él era un elfo dorado, un guerrero aguerrido y diestro con el arco.
Aún recordaba cuando el consejo elfo había decidido mandar a alguien para ver que les sucedía a los humanos. Tenía que intentar buscar a alguien que conservara un espíritu noble y sencillo.
Ahora caminaba solo por una extraña ciudad y sin conocer nada. Se paró a admirar una estatua que había en un parque, era un ángel caído; sus alas desplegadas le daban un aire atrevido. Pero era la serpiente que se iba enroscando alrededor de su cuerpo lo que le daba a la imagen una original actitud.
Una algarabía de voces infantiles se acercaba donde se encontraba él; un montón de niños se pararon cerca de la estatua. Todos se pusieron alrededor de la estatua; una mujer joven les iba diciendo donde colocarse.
- ¿La veis todos?
- Jessica, yo no veo.-la mujer se acercó donde estaba el niño y su mirada se tropezó con la del elfo. Lucien pareció despertar de un sueño y se apartó dejando paso al niño.
- Perdona, no le había visto.-el niño se colocó en el sitio para ver bien la estatua. Jessica miró al hombre, su mirada era gris. Nunca había visto ese extraño color de ojos.
- No pasa nada, estamos de excursión por el parque.-se giró hacia los niños.-Bien, estamos en la fuente del ángel caído. Hubo unos ángeles malos a los que Dios desterró del paraíso por ser malos y…
-¿Si somos malos nos pasará eso?-la carcajada fresca de ella rebotó por todas las paredes del corazón de Lucien, que agradable sonido.
- No, Oscar, es una leyenda. ¿De acuerdo?-la explicación siguió y por algo extraño Lucien no pudo dejar de observar a esa mujer.
Jessica notaba la mirada del hombre sobre ella, y por extraño que pareciera no estaba nerviosa. Ella, que cada vez le costaba más hablar con un hombre, se encontraba a gusto bajo el escrutinio de ese extraño.
Tras la visita a un par de esculturas más que había en el parque del Retiro volvieron al colegio. Jessica no sabía porqué, pero no podía olvidar la mirada de esos ojos grises. Las clases acabaron y fue a buscar a Nuria, su mejor amiga.
-¿Qué tal la excursión?
-Muy bien…
- Te veo algo soñadora.-Jessi sonrió.
- No se te escapa nada. Cuando pasamos junto a la estatua del ángel caído, un hombre llamó mi atención y…
- ¿A ti? ¿Un hombre te gustó?
- Eh, no es para tanto. Su mirada gris me sorprendió y…me gustó como me miraba.
-Eso es algo nuevo en ti. No me creo que disfrutaras de ser el punto de atención de un hombre.
- Este era distinto, su voz era profunda y grave y…no se…tenía algo.
- Sí, ya se lo que es. Amor a primera vista.
- Nuria, por dios, no exageres. Es solo un desconocido y…
-Pues te gusta ese desconocido y mucho.-Jessi se sonrojó.
No podía engañarse, era verdad. Le había gustado ese chico y su aire extraño y rebelde. Ahora no le quedaba otra que su recuerdo, porque era imposible que le volviera a ver.
- Me tendré que consolar porque es imposible que le vuelva a ver.
- Bien, pues podríamos ir de compras y luego a tomar algo.
- Vale, tengo que comprarme unos zapatos.
- Por mí perfecto.
El resto de la tarde pasó rápida, después de hacer algunas compras se sentaron en un pequeño café para tomar un refresco. El pensamiento de Jessi volaba sin querer hacia el desconocido.
- ¿Otra vez pensando en ese chico?-ella asintió.-Me asombras, es la primera vez que te interesa alguien del sexo opuesto.
- Sabes que no me llevo muy bien con ellos.
- Ya…pero podrías hacer un esfuerzo-Nuria meneaba el café y se le derramó.-Madre de dios, eso es un hombre con todas las letras.-Jessi se giró para ver quién era el receptor de semejante epíteto y se quedó helada al tropezarse de nuevo con unos conocidos ojos grises.-No me digas que ese es tu…desconocido.
- Sí, ¿Qué te parece?
- Que es perfecto, hazme el favor de ir a saludarlo porque te está comiendo con la vista.-Jessi se puso como un tomate.
-No exageres.-pero era verdad, porque no sabía como pero notaba sus ojos sobre ella. Como si le acariciaran.
- ¿Y qué le digo?
- Por dios, no tienes ni pizca de imaginación.
- No se me da muy bien ligar.
- Bien, pues no tendrás que esforzarte porque viene para acá.-de espaldas a él y frente a su amiga, se puso colorada como un tomate.
- Hola, perdona ¿Nos hemos visto esta mañana?-Jessi se giró mientras se mordía nerviosamente el labio, ese gesto provocó en Lucien una respuesta inminente.
- Hola, sí. Nos vimos en la estatua del ángel caído.
- Eso creía, me gustó mucho tu explicación. Esos niños son muy curiosos.-ella sonrió y Lucien se quedó encandilado.
- No lo sabes bien, me llamo Jessica.-él cogió su mano y un torbellino de sentimientos se envaró por todo su cuerpo.
- Yo Lucien. ¿Puedo….-señaló la silla vacía que había a su lado.
- Claro, esta es Nuria; mi amiga.
- ¿Eres francés?-él miró a su amiga extrañado y negó.-Lo digo porque el nombre parece de allí.
- Soy de un sitio muy lejano.-ese misterio que le envolvía cada vez atraía más a Jessica. Observó como Nuria miraba el reloj.
- Perdonadme, pero es tarde y he quedado con Jorge. Pero vosotros os podéis quedar hablando otro rato. Me ha encantado conocerte Lucien, no te importara acompañarla a casa.-él asintió y Jessi vio como su amiga se alejaba no sin antes guiñarle un ojo. Ya estaba a solas con ese desconocido que le alteraba sobremanera.
- ¿Esta mañana estabas visitando el Retiro?
- Más o menos.
- Es uno de los sitios más bonitos de la ciudad.
- Te asombrarías si vieras de donde vengo, allí el paisaje es muy bello.
- ¿Te quedas por mucho tiempo?
- Solo el necesario para encontrar algo.
- Ah, has venido por trabajo.-él la miró con una medio sonrisa que dejó a Jessi con un colapso.
- Háblame de ti. Eres preciosa, tus ojos son del color del musgo fresco.-Jessi se puso colorada.
- Yo…soy maestra y trabajo en un colegio; me encantan los niños.-el hombre la escuchaba con adoración y eso le llegó al alma.-Vivo con Nuria en un pequeño piso.
- ¿Y tu familia?-ella hizo un mueca.
- Mis padres se separaron cuando yo tenía 16 años y cada uno vive en una ciudad. Mi hermano vive en el norte y yo vivo aquí.
- No estáis muy unidos. Estás sola.
-Sí…no tengo a nadie.
- ¿No tienes pareja?-ella negó.- ¿Es que son tontos los hombres de por aquí?-Jessi no se creía lo que ese hombre decía.
- Bueno, no les interesan mis cosas y…
- ¿Qué te gusta?-ella le miró con la mirada perdida y soñadora.
- Adoro sentarme a leer en el sofá con mi ropa más cómoda. Me encanta la comida italiana. Me gusta pasear….
- ¿Podemos cenar algo de esa comida que te gusta?
- ¿Me estás diciendo que quieres ir a cenar conmigo?-él asintió.-Normalmente no voy nunca a cenar al italiano por no ir sola, a Nuria no le gusta.
- Si tienes tiempo, yo te acompaño.-ella asintió.
Salieron del pequeño café y se dirigieron a un pequeño restaurante que había muy cerca; era un local íntimo y seductor. Casi como el hombre que iba a su lado. Se sentía insignificante a su lado. Se sentaron uno al lado del otro y él miró la carta y se la pasó.
- No he venido nunca, pide por mi por favor.-Jessi no podía dejar de mirarlo; era hermoso. Su pelo era casi negro y ahora observaba con más detenimiento que vestía completamente de negro. Pero tenía que admitir que le sentaba de miedo. Los pantalones le quedaban ajustados y ya quería ella que le quedaran así. La camiseta revelaba unos músculos compactos y fuertes. El camarero se acercó.
- Queremos spaghetti a la parmesana y….-el camarero de fue- Te va a encantar la comida….-él la miraba fijamente.- ¿Porqué me miras?
- Es increíble como brillan tus ojos cuando estás contenta. Esta mañana también lo hacían, pero ahora brillan todavía más y estás más preciosa todavía.
-Nunca me habían dicho que soy preciosa.
- Es que están ciegos.-él se acercó a ella y poso sus labios contra los suyos de forma sencilla. Algo se desató en el interior de Jessi, algo que nunca había sentido.
La comida llegó enseguida y ambos se dedicaron a sus platos. Ella no se lo creía estaba cenando con el hombre más guapo que había visto nunca y él le decía que le parecía preciosa.
Lucien tenía que decir algo, ese silencio le estaba afectando.
- Está delicioso.-ella le sonrió. Cuando sonreía hacia estragos en su interior. Cuando la había besado había pensado que iba a morir al sentir el sabor de esos dulces labios.
- Es uno de los mejores sitios de la ciudad.
- ¿Habías venido antes?-ella negó. No sabía lo que le ocurría con él, pero era sincera.
- No tenía con quien venir.-él sonrió.
- Me encanta haber podido acompañarte.
- ¿Dónde te alojas?-él la miró extrañado.
- He llegado esta misma mañana y no he mirado nada.-ella enmudeció. Por su mente pasaron imágenes de ambos en su cama y…
- ¿Quieres dormir en el sofá de mi casa?
- Soy un desconocido para entrar en tu casa y más aún para quedarme a dormir.
- Has dejado de serlo cuando me has dicho que te hablara de mí y cuando me has invitado a cenar.
- Por mi perfecto, no tenía ni idea en donde buscar.
El paseo hasta el bloque de pisos fue abrumador, porque no habían dado ni dos pasos cuando él le cogió de la mano. Ese gesto tan sencillo, la turbó demasiado y no fue capaz ni de mirarle.
Esa dulce mujer se le estaba metiendo en el corazón de una forma veloz como ninguna elfa lo había echo. Y era peligroso porque tendría que irse y…dejarla.
- Ya hemos llegado.-entraron en un portal y el ascensor los dejó en el quinto piso. Jessi sacó las llaves para abrir la puerta.
- ¿Tu amiga no está?
- Ella muchas noches se queda con su novio.-se puso colorada de nuevo.-Espero que descanses.-le indicó donde estaba todo y desapareció.
Lucien contemplaba el techo, tumbado en ese incómodo sofá. Pensaba que iba a ser difícil marcharse de ese lugar sabiendo que ella iba a estar sola. Esa sencillez le abrumaba y su toque era especial para él.
Jessi se puso el pijama pensando en el hombre que había muy cerca de ella. Mil emociones corrían por su cuerpo. Un pensamiento atravesó su mente, era descabellado…pero le deseaba junto a ella. Salió de su habitación y se paró delante del sofá.
- ¿No puedes dormir?-él la había oído hacia un rato.
- Sé que suena descabellado y es de locos, porque no nos conocemos de nada, pero… ¿Te importaría abrazarme?-en menos de un segundo sintió unos brazos alrededor de su cuerpo. Se sentía tan bien. Lucien intentó no pensar, pero era difícil.
- No es descabellado, yo estaba pensado lo mismo. Pero no está bien que…-no pudo hablar más porque ella le miraba con esos profundos ojos verdes encharcados en deseo. Se hundió en esa boca que le llamaba a gritos y saboreó esos labios con gula y desenfreno, quería saciarse de ella y era una vorágine que le tragaba. Y más cuando sintió el dulce gemido que escapó de sus labios.
Completamente loca por él. Eso pensaba, porque deseaba muchas cosas que antes ni había pensado. Sus labios la reclamaban y ella se agarró fuerte a su cuello atrayendo el cuerpo al suyo.
Cuando sintió las formas de ella contra las suyas creyó que se volvería loco de deseo. Pero… ¿Qué hacía? La amaba o le contaba todo y…Ella no quería soltarle; lo notaba, notaba su deseo.
Jessi no se dio cuenta de cuando le había quitado la parte de arriba del pijama, solo gimió cuando sintió sus manos sobre los pechos. Era demasiado placer; sus piernas se aflojaron y enseguida notó que la alzaba para acabar tumbada sobre su cama. Mientras él se quitaba la camiseta hubo un momento de duda, pero en cuanto se acercó a ella y notó la calidez que ese cuerpo irradiaba se acerco a él temerosa de perderlo.
- Eres preciosa.-era la primera que se sentía deseada como mujer y la sensación le encantó.-Y me encanta cuanto te ruborizas.-lo que luego siguió Jessi no se lo habría imaginado nunca. Mientras él la besaba y acariciaba un anhelo muy grande empezó a crecer dentro de ella, cuando él se puso encima para tomarla. Fue tierno y delicado, y pronto sus movimientos acompasados daban paso a un placer sin límites ni barreras.
Ahora ambos estaban tumbados, él la había acercado a su cuerpo para abrazarla y ella se sentía por primera vez en mucho tiempo parte de algo.
-¿En qué piensas?
- Nunca había pensado que fuera así.
- No has estado con nadie, ¿Por qué?
- Jamás he sentido lo que siento por ti.- ¿cómo no había pensado en eso? Que ella se enamorara de él era lo más fácil que podía pasar. Pero él tenía que irse y nada podía hacer.
- Mira….yo…me tengo que ir pronto. Esto que ha pasado…-Jessi se mordió el labio para no llorar, él se dio cuenta.
- No pasa nada, somos adultos.-ella se levantó y caminó, desnuda y bella, con la poca dignidad que le quedaba en esos momentos.
Lucien se tumbó en la cama con un fuerte suspiro, al girarse sobre un costado se dio cuenta de la prueba de su inocencia. Ella se había entregado; lo había notado con cada beso y cada caricia, peor no podía ser. Ella regresó a la habitación y se metió a la cama con el pijama.
- Yo voy a dormir, tú haz lo que quieras.-se giró dándole a entender que no le importaba si se iba. Pero se quedó tranquilo y esperó hasta que ella se hubo dormido. Cuando la respiración se acompasó, se levantó para poder mirarla por última vez. Quería grabarse en la mente su bello y delicado rostro. Pero antes de irse posó sus labios sobre su frente y le borró los últimos recuerdos de él, porque no quería que sufriese.
- Es lo mejor, amor mío, pertenecemos a mundos distintos. Se feliz, porque yo me dejo el amor contigo. Ya estoy preparado para volver.-ya había encontrado un alma pura y noble. Ella.
Jessi se despertó de golpe, no recordaba casi nada de la noche anterior. Salvo que había estado charlando con Lucien. Meneó la cabeza y se dio cuenta de la mancha que había en las sábanas.
- Perfecto, ni me he dado cuenta.-se levantó y el teléfono empezó a sonar. Era Nuria.
- ¿Qué tal con Lucien?
-Estuvimos hablando y….no me acuerdo de nada más.-Nuria ahogó una risa.
- No me digas que tuvisteis tan buen sexo que ni te acuerdas. Eres un caso.
- Nuria, no bromeo. No me acuerdo.
- Voy para allá enseguida.
Al momento el timbre sonaba y su amiga entró en la casa nerviosa.
- ¿Cómo que no te acuerdas de nada?
- Simplemente no me acuerdo, solo recuerdo que estuve hablando con él mientras cenábamos y que me acompañó a casa.
- Que raro que no recuerdes lo que sucedió después.-Jessi se quedó pensativa y de pronto recordó algo.
-Necesito ir a un sitio, ¿me acompañas?
- Sabes que sí, pero vístete.-enseguida las dos estaban en la calle.- ¿Dónde vamos?
- Necesito ir al Retiro.-Nuria la miró un poco extrañada.
- ¿Qué vamos a hacer allí?-Jessi miró a su amiga.
- Allí es donde vi por primera vez a Lucien.
Lucien se encontraba en medio de la sala en la que el consejo elfo solucionaba los problemas. Los elfos mayores hablaban sobre el viaje.
- Bien Lucien, ¿Qué quieren los humanos? ¿Qué buscan?-él miraba a todos los elfos, sabios por sus años estudiando.
-Muchos de ellos son seres engreídos y tiranos.-los elfos alzaron la voz- Pero luego hay otros que solo buscan el amor.
- Has estado con ellos y te has contaminado con sus ideas y su maldad.
- No todos son malos; todavía quedan algunos nobles y de alma pura.
- Los defiendes con una vehemencia abrumadora.-Lucien miró al elfo que atacaba con sus palabras a los humanos.
- He estado con ellos y…los conozco.
- La humana te ha perdido.-Lucien se puso alerta al oír que hablaban de ella.
- Ella es la más pura de todos.
- Muy seguro estás de ella, veamos lo que está haciendo.-en el gran globo de la sala vieron a dos humanas sentadas junto a una estatua. Cuando Lucien se dio cuenta de donde estaba su mundo se desmoronó por completo.- ¿Qué están haciendo?
- Me está buscando, se ha enamorado de mí.-un corro de voces se alzó.
- ¿Cómo? ¿Has estado con ella?- Lucien afirmó.-Es una traición a tu pueblo. No puedes mezclar tu sangre pura con la de ellos.
- Ella es lo mejor que me ha pasado.
- Eres un traidor.-el elfo que le había cuestionado todo alzó una espada contra él y tuvo el tiempo justo de saltar hacia atrás en el último momento.
- ¡¡¡¡¡Arien, deja de atacarlo!!!!!!!!!!-el elfo más anciano se había acercado a Lucien, su tono era aterrador y todos se quedaron quietos.-No es tan malo, podemos beneficiarnos de este asunto.-todos le miraron.
- ¿Cómo gran anciano?-Lucien miraba al sabio elfo.
Jessi estaba sentada en la fuente y cerró los ojos, su mente empezó a viajar y recordó algunas de las cosas que había olvidado. Recordó lo que había sucedido entre ellos y unas gruesas lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.
- ¿por qué me has dejado? Confíe en ti, me entregué a ti con amor. Porque te amo.-Nuria se acercó a ella.
- Jessi, ¿Qué tienes, cariño?
- Recuerdo todo, Nuria. Estuve con él…toda la noche y…de alguna manera me borró los recuerdos.
- Eso es imposible.-Nuria la miraba preocupada, sus ojos estaba idos; como presos del dolor.
Lucien no pudo evitar que su corazón sangrase de dolor, al ver su padecimiento. Se giró hacia el elfo anciano.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Llevadme junto a ella!!!!!!!!!!!
- No puedes exigir nada.-Arien era fiero para ser un elfo y seguí las normas al pie de la letra. El elfo anciano alzó el brazo.
- Dejar que vaya con ella. Pensar que si él está con los humanos, siempre tendremos a alguien de los nuestros en ese caótico mundo.-todos los elfos miraban al anciano.
- ¿Estás seguro?-el elfo miró a Lucien.
- Su sitio está allí, Arien.
Apareció junto al ángel caído, como la primera vez. Ella estaba llorando mientras su amiga la abrazaba.
- ¿Estás segura de que me amas?- Jessi se giró al oír la profunda y rasgada voz.
- Lo sabes muy bien. ¿Dónde estabas?-él se acercó y la abrazó.
- Luego te lo contaré y…-ella le miró a los ojos.
- Necesito saberlo, ahora. Quién eres, de dónde vienes…-él suspiró y al fin asintió.
- Es algo muy difícil de creer Jessi, pero te lo explicaré lo mejor que pueda. Soy un elfo dorado y vine aquí para….-mientras le contaba todo la cara de Jessi cambiaba según lo que contaba; pero estaba sorprendida y su amiga más todavía.-En fin, eso es todo. Pero cuando te conocí me quedé hechizado con tu sonrisa y tu dulce carácter.-ella continuaba mirándole.- ¿Qué miras tanto?
- No tienes las orejas puntiagudas.-él al miró sorprendido- Se dice que los elfos las tienen de esa forma y…
- ¿Sólo te importa eso?-entonces ella cayó en la cuenta de que había estado con un elfo y se había acostado con él.
-No.-le miró a los ojos con amor.-Lo que más me importa es que me miras de una forma en la que nadie lo había hecho nunca y me haces sentir de una manera muy especial.
- Es que eres especial, para mí.-ella se sonrojó por el cumplido.
- No sé como sucedió en tan poco tiempo, pero… creo que te quiero.-él sonrió.
- ¿Solo crees?-una sonora y fresca carcajada salió de la garganta de ella y calentó el corazón de Lucien con su alegría.
- No, lo afirmo. Además no te quiero….te amo.- una media sonrisa apareció en el rostro del elfo y se acercó hasta ella.- Tan solo te digo una cosa, no vuelvas a borrar mis recuerdos por nada del mundo.-él asintió con una sonrisa casi pegada a su cuello.
- Te amo desde el primer momento en que te vi y nuestras miradas se cruzaron.-se fundieron en un beso que les apartó de ese mundo para llevarlos a un universo mágico. El universo del amor.
FIN
Relatos fantásticos
En este espacio voy a dejar vagar mi otra mi mitad fantástica. Me gusta todo el tema de las hadas y lo sobrenatural, pero eso sí; sin olvidar el romanticismo tan importante para mí.
jueves, 19 de abril de 2012
miércoles, 15 de febrero de 2012
Mi nuevo relato fantástico.
Espero que os guste este mini-relato fantástico. Un relato sobre brujas y hechizos de amor.
SORTILEGIO
David esperaba a su hermana Rebeca, no sabía donde había ido y estaba preocupado por ella. Hacía poco que la había dejado su novio y no se lo había tomado muy bien. Le daba miedo que pudiera hacer una tontería.
- Ya estoy aquí.-él saltó de la silla para ver a su hermana pequeña feliz con una sonrisa como desde hacía tiempo no tenía. Llevaba un frasquito en la mano.-Esto me lo devolverá, tiene que volver conmigo…
- Rebeca, hay mucho hombres que estarán deseando conocerte y…
- No lo entiendes, él me ha hecho mujer y de él depende mi felicidad.
- Por Dios Beca, ¿Qué llevas ahí?
- Una poción, me la ha hecho una meiga y…
-¿No creerás en esas tonterías?
- ¿Porqué lo estropeas todo con tu realismo?
Observó como su hermana subía las escaleras, ella vivía con sus padres; mientras que él se había independizado hacía algunos años.
Tenía que averiguar algo de esa meiga y lo haría ahora mismo, antes de volver a su casa.
Cassandra estaba leyendo un libro en su sillón favorito cuando sintió unos golpes en la puerta. Era muy tarde para que alguien viniera a visitarla. Se asomó a la mirilla de la puerta y lo que vio la dejó gratamente sorprendida.
Era un hombre muy guapo; alto, moreno y sus ojos eran negros como la obsidiana.
No recibía muchas visitas, todos sabían lo que era; lo había heredado de su madre. Pero las gentes pensaban que eran simples curanderas, cuando en realidad era una bruja. Se preguntó el porqué de la visita de ese hombre.
- ¿Qué desea?-la mujer le hablaba sin abrir la puerta, era signo de desconfianza.
-Vengo a hablar de la visita de Rebeca.-Cassandra se extrañó, hacía tiempo que nadie había ido a verla y menos una mujer. Decidió abrir la puerta para hablar con ese hombre.
- No he recibido ninguna visita desde hace meses- David se extrañó y observó a la meiga de la que le habían hablado sus padres. Su aspecto era normal y nada la hacía parecer lo que era. Sus gafas caídas sobre su nariz le daban un aire intelectual a unos ojos dorados, sus labios eran perfectos para ser besados y era lo único que llamaba la atención de su aspecto.
- Perdona, mi hermana ha venido esta tarde y le has dado una poción de amor y…
- Perdóname tú, primero esta tarde no ha venido nadie a verme y segundo yo no preparo filtros de amor.
- ¿Entonces quién se lo ha dado a mi hermana?-Cassandra pensó durante unos instantes y un nombre rebotó en su mente. Un nombre casi ya olvidado, un nombre diabólico. David observó que se ponía pálida.
- ¿Sabe dónde fue?-él negó.
- Me aventuré a venir aquí porque mis padres me contaron que su familia hacía cosas raras y…
- Ya, pero solo soy una curandera.
- Y yo no se que hacer. Mi hermana está decidida a darle esa poción a su ex novio, la ha dejado y no lo soporta.
- ¿Dónde está tu hermana?
- En casa, estaba…
- Vamos, no podemos perder el tiempo. Necesito examinar esa poción porque creo que es un engaño.
- Entonces, ¿Qué es?
- Hasta que no la vea no puedo decir nada.-la joven cogió una chaqueta y un destartalado bolso de una percha y se giró hacia él.
Los dos salieron rápido hasta el coche y llegaron a la casa. Estaba silenciosa, David entró en el cuarto de su hermana y cogió con cuidado la redoma que estaba encima de la mesita de noche.
- Toma.- Cassandra observó el frasco; era un meigallo, un hechizo.
- Tengo que analizarlo, necesito volver a mi casa.
- Yo te llevo, me gustaría saber lo que contiene.
El mini-laboratorio estaba alumbrado por una luz tenue, David observaba a la mujer que trabajaba. Era joven quizás unos años más joven que él, manipulaba el frasco con cuidado casi reverenciando el líquido que contenía. Su rostro era muy expresivo, estaba atenta y preocupada; enarcaba una ceja de vez en cuando para tratar de concentrarse.
La mirada del hombre la ponía un poco nerviosa, nunca había sido observada de esa manera tan minuciosa.
- Dios mío, menos mal que has venido. Esto podría haber matado a tu hermana.-David sintió un escalofrío.
- ¿Qué es?- ella se giró mientras se quitaba las gafas, sentía sus ojos cansados y había evitado mirarle a los ojos.
- Un veneno, pero no un veneno normal. Es un veneno diabólico.- al ver la cara que ponía David sonrió.-Es un veneno fabricado por una meiga diabólica.
- Y tú, ¿Qué eres?-sonrió de nuevo y David sintió una calidez dentro de él.
- Soy una meiga también, pero mi poder no viene del diablo sino de Dios.-le hizo un gesto para que se sentara.-Mira nosotras las meigas blancas recibimos nuestro don casi siempre de nuestra madre. Es un poder que crece dentro de nosotras pero que al mundo no podemos enseñar en su plenitud. Así que…curamos a la gente y quitamos el mal de ojo.
- Y, ¿Cómo se ha puesto en contacto mi hermana con una meiga…
- …negra. No lo sé, pero a veces estas brujas sienten la apatía y la tristeza de algunas personas e intentan jugar con sus vidas.
- ¿Qué puedo hacer?- la pregunta desarmó a Cassandra.
- Vigila a tu hermana y que no salga de casa. Yo intentaré alejarla de su alcance, son poderosas y…
- ¿Estarás en peligro?-ella asintió.
- Cuando una meiga negra no hace lo que quiere, su poder se multiplica e intenta hacer el mal a quién haya a su alrededor. No nos llevamos muy bien con ellas, así que cuando se de cuenta de que estoy por medio… vendrá a por mí.-la naturalidad con la que lo dijo dejó de piedra a David, nunca había conocido a una mujer tan valiente. Esa noticia le cayó como un rayo, no pretendía que a esa joven meiga le hicieran daño.
- ¿Puedo hacer algo para ayudarte?
-No, lo mejor es que vayas con tu hermana.
- Estaré esperando noticias tuyas.-se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla que dejó a Cassandra sin aliento durante unos segundos.
Él se fue y ella se quedó pensando en algunos sortilegios útiles para desprenderse de una meiga negra, eran hechizos que ya no se usaban y que había dejado relegados en su memoria.
Los ojos negros de David se le aparecían de vez en cuando en su imaginación.
- Te has metido donde no te llaman, meiga blanca.
- No sabía que eras tú, Desiree…cuanto tiempo. ¿Qué quieres de esa joven?
- Todo y nada; su alma y su cuerpo. Puede ser una gran aliada.
-No dejaré que te la lleves.
- Estás sola y….está el hermano de la joven. Quizás pueda convertirlo en un buen macho para engendrar-Cassandra palideció dando a su rival una señal de que le importaba demasiado.
No podía permitir que les hicieran daño. Era su deber como meiga blanca el protegerlos.-Veo que te afecta, es un buen ejemplar, ¿verdad?
Cassandra lanzó un meigallo hacia Desiree, pero esta en vez de debilitarse lo absorbió como si fuera suyo.
- Titubeas, Cassandra y no tienes fe. Perderás.-le lanzó el mismo hechizo y quedó extendida en el suelo.
David llegó a casa de sus padres, su hermana le estaba esperando.
- Me has quitado la redoma.- David le explicó a su hermana lo que pasaba con las meigas.-Estamos en peligro, pero… ¿Y la meiga?
- Me dijo que viniera a estar contigo, pero lo que no me dijo es donde. Prepárate que nos vamos, pero antes cogeremos algunas cosas de su laboratorio para ahuyentar a las brujas.
- ¿Cómo no me di cuenta de que era mala? Solo pensaba en mí y en que volviera conmigo.
- Tranquila, hermana parece una mujer fuerte y…
- Vamos enseguida a ayudarla. Aunque sea una bruja, ¿te gusta?
- No es una bruja mala, nos está ayudando, ¿no?- ¿le gustaba esa mujer fuerte y dulce a la vez? Se sorprendió al comprobar que su respuesta era afirmativa.
Se pasaron por el laboratorio y cogieron algunas cosas.
David sintió que dentro de él crecía una cólera que jamás se había imaginado cuando la vio en el suelo de la casa.
La otra meiga era atractiva; su pelo rubio llameaba y sus ojos azules eran preciosos. Su figura era la viva imagen del deseo y por un momento se sintió tentado
- ¿Qué le has hecho bruja del demonio?
- Eso es como un piropo para mí. Esta meiga es débil y…
- Apártate de ellos.-todos se giraron para ver que el aura de Cassandra resplandecía, el hecho de ver que estaba ahí y no le había echo caso le dio fuerzas. Le lanzó un nuevo hechizo que la dejó derribada sobre el suelo. Se acercó a ellos.- ¿Qué haces aquí?-David la miró a los ojos.- Aquí estáis en peligro.
- Tú también y… no voy a dejarte sola.
- Hemos venido a ayudarte. Me gustaría vengarme de esa bruja.
- Es muy poderosa y no será fácil deshacerse de ella.
- ¿Qué se necesita para hacerlo?-Cassandra pensó en las cosas que le hacía falta en voz alta; una herradura, agua bendita, un ajo o una castaña pilonga; con esas cosas podría invocar un conjuro antiguo para que la llevara a otra vida. Pero todo eso se encontraba en su laboratorio y estaban lejos de allí.
- Que suerte, hemos traído algunas cosas.-él se las fue dando, la miró estaba agotada.- ¿Estás bien?
- Me ha dejado algo débil y aturdida.
- No quiero…que…te pase nada.-algo dentro de Cassandra cambió, sentía la fuerza crecer en su interior. Era la fuerza del amor, se lo había contado su madre.
Toda meiga tenía una fuente de poder ilimitada en su interior y tan solo al descubrir el amor esa fuerza se desataba y era devastadora.
- ¿Te preocupa lo que me pase?-él se acercó más a ella y le acarició la mejilla.
- Siento algo…aquí.-señaló su corazón.-Algo que no había sentido por nadie.-David se acercó y atrapó sus labios en un tierno beso cargado de promesas.
-Vaya con la meiga, no pierdes el tiempo.- la bruja negra lanzó un hechizo a David y éste cayó al suelo.
Cassandra chilló, su fuerza bullía y preparó en su mente un antiquísimo conjuro para derrotar a los espíritus diabólicos.
Lanzó el conjuro con todas sus fuerzas y la forma de Desiree se desintegró en segundos.
Se acercó donde estaba Rebeca con David. No quería pensar en que podía estar muerto, no podía ser…ahora no.
Se arrodilló sobre su cuerpo y colocó la palma de su mano sobre su corazón. Posó sus labios sobre los de él y le fue insuflando la vida, era pura magia que dejó a Rebeca perpleja.
David abrió los ojos, la cara de Cassandra estaba muy cerca y se dio cuenta de que sus ojos brillaban de la emoción y las lágrimas pugnaban por salir de ellos.
- Estás bien…-no pudo decir nada porque se vio atrapada en un cálido abrazo y apretada por unos fuertes brazos que la estrechaban contra él. Eso era la felicidad y sintió como su propio cuerpo respondía apasionadamente a esa caricia.
- Eres mi meiga, yo que no creía en estas cosas y me he enamorado de una.-ella se quedó blanca.
-¿Te has enamorado de mí?
- Y aún lo dudas; eres fuerte, valiente, dulce, generosa y que más puedo decir de ti. Que te quiero.
- David…yo también te quiero.-él se puso serio un instante.- ¿Qué pasa?
- Tengo una duda, ¿Podremos estar juntos?
- Siempre mi amor. Soy una meiga pero soy como vosotros.
- Entonces mi vida, empecemos a vivir.
Cassandra abrazó a Rebeca y le dijo que podrían hablar con su ex novio para ver lo que había pasado.
Con su dulzura y su ayuda Rebeca volvió a sonreír y a ser feliz de nuevo.
FIN
SORTILEGIO
David esperaba a su hermana Rebeca, no sabía donde había ido y estaba preocupado por ella. Hacía poco que la había dejado su novio y no se lo había tomado muy bien. Le daba miedo que pudiera hacer una tontería.
- Ya estoy aquí.-él saltó de la silla para ver a su hermana pequeña feliz con una sonrisa como desde hacía tiempo no tenía. Llevaba un frasquito en la mano.-Esto me lo devolverá, tiene que volver conmigo…
- Rebeca, hay mucho hombres que estarán deseando conocerte y…
- No lo entiendes, él me ha hecho mujer y de él depende mi felicidad.
- Por Dios Beca, ¿Qué llevas ahí?
- Una poción, me la ha hecho una meiga y…
-¿No creerás en esas tonterías?
- ¿Porqué lo estropeas todo con tu realismo?
Observó como su hermana subía las escaleras, ella vivía con sus padres; mientras que él se había independizado hacía algunos años.
Tenía que averiguar algo de esa meiga y lo haría ahora mismo, antes de volver a su casa.
Cassandra estaba leyendo un libro en su sillón favorito cuando sintió unos golpes en la puerta. Era muy tarde para que alguien viniera a visitarla. Se asomó a la mirilla de la puerta y lo que vio la dejó gratamente sorprendida.
Era un hombre muy guapo; alto, moreno y sus ojos eran negros como la obsidiana.
No recibía muchas visitas, todos sabían lo que era; lo había heredado de su madre. Pero las gentes pensaban que eran simples curanderas, cuando en realidad era una bruja. Se preguntó el porqué de la visita de ese hombre.
- ¿Qué desea?-la mujer le hablaba sin abrir la puerta, era signo de desconfianza.
-Vengo a hablar de la visita de Rebeca.-Cassandra se extrañó, hacía tiempo que nadie había ido a verla y menos una mujer. Decidió abrir la puerta para hablar con ese hombre.
- No he recibido ninguna visita desde hace meses- David se extrañó y observó a la meiga de la que le habían hablado sus padres. Su aspecto era normal y nada la hacía parecer lo que era. Sus gafas caídas sobre su nariz le daban un aire intelectual a unos ojos dorados, sus labios eran perfectos para ser besados y era lo único que llamaba la atención de su aspecto.
- Perdona, mi hermana ha venido esta tarde y le has dado una poción de amor y…
- Perdóname tú, primero esta tarde no ha venido nadie a verme y segundo yo no preparo filtros de amor.
- ¿Entonces quién se lo ha dado a mi hermana?-Cassandra pensó durante unos instantes y un nombre rebotó en su mente. Un nombre casi ya olvidado, un nombre diabólico. David observó que se ponía pálida.
- ¿Sabe dónde fue?-él negó.
- Me aventuré a venir aquí porque mis padres me contaron que su familia hacía cosas raras y…
- Ya, pero solo soy una curandera.
- Y yo no se que hacer. Mi hermana está decidida a darle esa poción a su ex novio, la ha dejado y no lo soporta.
- ¿Dónde está tu hermana?
- En casa, estaba…
- Vamos, no podemos perder el tiempo. Necesito examinar esa poción porque creo que es un engaño.
- Entonces, ¿Qué es?
- Hasta que no la vea no puedo decir nada.-la joven cogió una chaqueta y un destartalado bolso de una percha y se giró hacia él.
Los dos salieron rápido hasta el coche y llegaron a la casa. Estaba silenciosa, David entró en el cuarto de su hermana y cogió con cuidado la redoma que estaba encima de la mesita de noche.
- Toma.- Cassandra observó el frasco; era un meigallo, un hechizo.
- Tengo que analizarlo, necesito volver a mi casa.
- Yo te llevo, me gustaría saber lo que contiene.
El mini-laboratorio estaba alumbrado por una luz tenue, David observaba a la mujer que trabajaba. Era joven quizás unos años más joven que él, manipulaba el frasco con cuidado casi reverenciando el líquido que contenía. Su rostro era muy expresivo, estaba atenta y preocupada; enarcaba una ceja de vez en cuando para tratar de concentrarse.
La mirada del hombre la ponía un poco nerviosa, nunca había sido observada de esa manera tan minuciosa.
- Dios mío, menos mal que has venido. Esto podría haber matado a tu hermana.-David sintió un escalofrío.
- ¿Qué es?- ella se giró mientras se quitaba las gafas, sentía sus ojos cansados y había evitado mirarle a los ojos.
- Un veneno, pero no un veneno normal. Es un veneno diabólico.- al ver la cara que ponía David sonrió.-Es un veneno fabricado por una meiga diabólica.
- Y tú, ¿Qué eres?-sonrió de nuevo y David sintió una calidez dentro de él.
- Soy una meiga también, pero mi poder no viene del diablo sino de Dios.-le hizo un gesto para que se sentara.-Mira nosotras las meigas blancas recibimos nuestro don casi siempre de nuestra madre. Es un poder que crece dentro de nosotras pero que al mundo no podemos enseñar en su plenitud. Así que…curamos a la gente y quitamos el mal de ojo.
- Y, ¿Cómo se ha puesto en contacto mi hermana con una meiga…
- …negra. No lo sé, pero a veces estas brujas sienten la apatía y la tristeza de algunas personas e intentan jugar con sus vidas.
- ¿Qué puedo hacer?- la pregunta desarmó a Cassandra.
- Vigila a tu hermana y que no salga de casa. Yo intentaré alejarla de su alcance, son poderosas y…
- ¿Estarás en peligro?-ella asintió.
- Cuando una meiga negra no hace lo que quiere, su poder se multiplica e intenta hacer el mal a quién haya a su alrededor. No nos llevamos muy bien con ellas, así que cuando se de cuenta de que estoy por medio… vendrá a por mí.-la naturalidad con la que lo dijo dejó de piedra a David, nunca había conocido a una mujer tan valiente. Esa noticia le cayó como un rayo, no pretendía que a esa joven meiga le hicieran daño.
- ¿Puedo hacer algo para ayudarte?
-No, lo mejor es que vayas con tu hermana.
- Estaré esperando noticias tuyas.-se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla que dejó a Cassandra sin aliento durante unos segundos.
Él se fue y ella se quedó pensando en algunos sortilegios útiles para desprenderse de una meiga negra, eran hechizos que ya no se usaban y que había dejado relegados en su memoria.
Los ojos negros de David se le aparecían de vez en cuando en su imaginación.
- Te has metido donde no te llaman, meiga blanca.
- No sabía que eras tú, Desiree…cuanto tiempo. ¿Qué quieres de esa joven?
- Todo y nada; su alma y su cuerpo. Puede ser una gran aliada.
-No dejaré que te la lleves.
- Estás sola y….está el hermano de la joven. Quizás pueda convertirlo en un buen macho para engendrar-Cassandra palideció dando a su rival una señal de que le importaba demasiado.
No podía permitir que les hicieran daño. Era su deber como meiga blanca el protegerlos.-Veo que te afecta, es un buen ejemplar, ¿verdad?
Cassandra lanzó un meigallo hacia Desiree, pero esta en vez de debilitarse lo absorbió como si fuera suyo.
- Titubeas, Cassandra y no tienes fe. Perderás.-le lanzó el mismo hechizo y quedó extendida en el suelo.
David llegó a casa de sus padres, su hermana le estaba esperando.
- Me has quitado la redoma.- David le explicó a su hermana lo que pasaba con las meigas.-Estamos en peligro, pero… ¿Y la meiga?
- Me dijo que viniera a estar contigo, pero lo que no me dijo es donde. Prepárate que nos vamos, pero antes cogeremos algunas cosas de su laboratorio para ahuyentar a las brujas.
- ¿Cómo no me di cuenta de que era mala? Solo pensaba en mí y en que volviera conmigo.
- Tranquila, hermana parece una mujer fuerte y…
- Vamos enseguida a ayudarla. Aunque sea una bruja, ¿te gusta?
- No es una bruja mala, nos está ayudando, ¿no?- ¿le gustaba esa mujer fuerte y dulce a la vez? Se sorprendió al comprobar que su respuesta era afirmativa.
Se pasaron por el laboratorio y cogieron algunas cosas.
David sintió que dentro de él crecía una cólera que jamás se había imaginado cuando la vio en el suelo de la casa.
La otra meiga era atractiva; su pelo rubio llameaba y sus ojos azules eran preciosos. Su figura era la viva imagen del deseo y por un momento se sintió tentado
- ¿Qué le has hecho bruja del demonio?
- Eso es como un piropo para mí. Esta meiga es débil y…
- Apártate de ellos.-todos se giraron para ver que el aura de Cassandra resplandecía, el hecho de ver que estaba ahí y no le había echo caso le dio fuerzas. Le lanzó un nuevo hechizo que la dejó derribada sobre el suelo. Se acercó a ellos.- ¿Qué haces aquí?-David la miró a los ojos.- Aquí estáis en peligro.
- Tú también y… no voy a dejarte sola.
- Hemos venido a ayudarte. Me gustaría vengarme de esa bruja.
- Es muy poderosa y no será fácil deshacerse de ella.
- ¿Qué se necesita para hacerlo?-Cassandra pensó en las cosas que le hacía falta en voz alta; una herradura, agua bendita, un ajo o una castaña pilonga; con esas cosas podría invocar un conjuro antiguo para que la llevara a otra vida. Pero todo eso se encontraba en su laboratorio y estaban lejos de allí.
- Que suerte, hemos traído algunas cosas.-él se las fue dando, la miró estaba agotada.- ¿Estás bien?
- Me ha dejado algo débil y aturdida.
- No quiero…que…te pase nada.-algo dentro de Cassandra cambió, sentía la fuerza crecer en su interior. Era la fuerza del amor, se lo había contado su madre.
Toda meiga tenía una fuente de poder ilimitada en su interior y tan solo al descubrir el amor esa fuerza se desataba y era devastadora.
- ¿Te preocupa lo que me pase?-él se acercó más a ella y le acarició la mejilla.
- Siento algo…aquí.-señaló su corazón.-Algo que no había sentido por nadie.-David se acercó y atrapó sus labios en un tierno beso cargado de promesas.
-Vaya con la meiga, no pierdes el tiempo.- la bruja negra lanzó un hechizo a David y éste cayó al suelo.
Cassandra chilló, su fuerza bullía y preparó en su mente un antiquísimo conjuro para derrotar a los espíritus diabólicos.
Lanzó el conjuro con todas sus fuerzas y la forma de Desiree se desintegró en segundos.
Se acercó donde estaba Rebeca con David. No quería pensar en que podía estar muerto, no podía ser…ahora no.
Se arrodilló sobre su cuerpo y colocó la palma de su mano sobre su corazón. Posó sus labios sobre los de él y le fue insuflando la vida, era pura magia que dejó a Rebeca perpleja.
David abrió los ojos, la cara de Cassandra estaba muy cerca y se dio cuenta de que sus ojos brillaban de la emoción y las lágrimas pugnaban por salir de ellos.
- Estás bien…-no pudo decir nada porque se vio atrapada en un cálido abrazo y apretada por unos fuertes brazos que la estrechaban contra él. Eso era la felicidad y sintió como su propio cuerpo respondía apasionadamente a esa caricia.
- Eres mi meiga, yo que no creía en estas cosas y me he enamorado de una.-ella se quedó blanca.
-¿Te has enamorado de mí?
- Y aún lo dudas; eres fuerte, valiente, dulce, generosa y que más puedo decir de ti. Que te quiero.
- David…yo también te quiero.-él se puso serio un instante.- ¿Qué pasa?
- Tengo una duda, ¿Podremos estar juntos?
- Siempre mi amor. Soy una meiga pero soy como vosotros.
- Entonces mi vida, empecemos a vivir.
Cassandra abrazó a Rebeca y le dijo que podrían hablar con su ex novio para ver lo que había pasado.
Con su dulzura y su ayuda Rebeca volvió a sonreír y a ser feliz de nuevo.
FIN
miércoles, 8 de febrero de 2012
EL CRISTAL DE LA LUZ ©
Gracias a las que seguís esta historia y por vuestros comentarios. Me vais a tener que perdonar
pero he pensado mandar el manuscrito a un concurso. Si no lo hago, se que me arrepentiré siempre.
Me enteré del concurso al poco de empezar a subir la historia y como es paranormal juvenil, me
hace mucho presentarme. Le he estado dando muchas vueltas, porque me sabía mal por las que lo
seguís.Por lo menos quiero intentarlo. Espero que no me guardéis rencor.
Os dejo las bases del concurso por si os apetece leerlas.
PREMIO DARKISS DE NOVELA JUVENIL
BASES
1.- Podrán optar al Premio aquellos autores, cualquiera que sea su residencia o nacionalidad, que presenten novelas de temática juvenil, originales e inéditas, escritas en lengua española. Cada autor no podrá presentar más de una obra.
2.- Las obras se presentarán bajo un título y deberán tener una extensión de no menos de 120 páginas. Habrán de ser presentadas en tamaño "DIN A-4", con tipografía fuente "Times" cuerpo "11" e interlineado sencillo.
3.- El envío de la obra se hará por correo electrónico, mediante archivo PDF, a la dirección electrónica premionovelajuvenil@harlequiniberica.com El autor deberá indicar en el campo "asunto" del correo electrónico "OBRA PARA PARTICIPACIÓN EN EL PREMIO DE NOVELA JUVENIL DARKISS". Así mismo, en el texto del correo deberá el autor manifestar clara e inequívocamente que "la obra es original e inédita".
Al optar al Premio, el concursante garantiza que la obra que presenta al Concurso es inédita (es decir, que no ha sido publicada en ningún formato, incluido el digital), que su autoría le corresponde en exclusiva, y que no es copia ni modificación de ninguna otra, así como que la misma no concurre simultáneamente a ningún otro premio.
4.- Al final del texto del correo electrónico que remita el concursante, deberán figurar los siguientes datos personales del autor: Nombre; nacionalidad; fecha de nacimiento; número de documento de identidad o pasaporte; domicilio; teléfono; dirección de correo electrónico y una breve reseña biográfica.
5.- Quedará bajo la exclusiva responsabilidad de los autores la inscripción de sus obras en el Registro de la Propiedad Intelectual, así como los efectos de su no inscripción frente a terceros.
6.- El plazo de admisión de las obras se cerrará el día 30 de marzo de 2012. El Premio será fallado el día 31 de mayo de 2012.
7.- Se establece un premio dotado con 10.000 euros. La obra que resulte premiada será publicada en la colección “DARKISS” por "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.".
8.- El autor se obliga y compromete a no retirar su obra, una vez presentada, antes de hacerse público el fallo del Jurado, así como a aceptar todas las bases del premio.
9.- No se mantendrá con los autores correspondencia sobre este Concurso y las obras no premiadas serán destruidas a partir del día siguiente al fallo del jurado.
10.- El Jurado estará compuesto por un representante de la editorial "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." y dos personalidades de reconocido prestigio en el género de la novela juvenil.
El fallo, inapelable, se hará público a través de la página Web www.harlequiniberica.com el 1 de junio de 2012.
El Premio podrá ser declarado desierto.
11.- Tanto los miembros del Jurado como las personas que intervengan en eldesarrollo del premio tratarán confidencialmente toda la información relacionada con el mismo.
12.- El ganador del Premio cederá a "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.", mediante contrato de edición a celebrar con tal editorial, los derechos exclusivos de publicación, para todo el mundo, en cualquier formato, en cualquiera de sus sellos, traducción a otros idiomas y adaptación audiovisual de la obra, en cualquier formato.
13.- El importe económico del Premio se considerará como anticipo de los derechos de autor. Sobre dicho importe se practicarán las retenciones que procedan según la legislación vigente.
14.- Todos los puntos o cuestiones no especificados en estas bases serán resueltos por el Jurado y por "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.".
15.- Las obras que no cumplan todos y cada uno de los requisitos contenidos en las presentes bases serán eliminadas automáticamente del Concurso.
16.- “HARLEQUIN IBERICA, S.A.” tendrá una opción preferente para publicar, en los seis meses siguientes al fallo del Premio, cualquier novela presentada al mismo, que no hubiera sido premiada, pero que sea considerada de interés, previa suscripción del correspondiente contrato de edición con su autor.
17.- De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999, sobre Protección de Datos de carácter Personal, se informa que los datos obtenidos se incorporarán a un fichero, responsabilidad de "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." y serán tratados conforme a la normativa vigente. Los interesados podrán ejercitar los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." en la C/ Núñez de Balboa nº 56, bajo D, 28001 Madrid.
pero he pensado mandar el manuscrito a un concurso. Si no lo hago, se que me arrepentiré siempre.
Me enteré del concurso al poco de empezar a subir la historia y como es paranormal juvenil, me
hace mucho presentarme. Le he estado dando muchas vueltas, porque me sabía mal por las que lo
seguís.Por lo menos quiero intentarlo. Espero que no me guardéis rencor.
Os dejo las bases del concurso por si os apetece leerlas.
PREMIO DARKISS DE NOVELA JUVENIL
BASES
1.- Podrán optar al Premio aquellos autores, cualquiera que sea su residencia o nacionalidad, que presenten novelas de temática juvenil, originales e inéditas, escritas en lengua española. Cada autor no podrá presentar más de una obra.
2.- Las obras se presentarán bajo un título y deberán tener una extensión de no menos de 120 páginas. Habrán de ser presentadas en tamaño "DIN A-4", con tipografía fuente "Times" cuerpo "11" e interlineado sencillo.
3.- El envío de la obra se hará por correo electrónico, mediante archivo PDF, a la dirección electrónica premionovelajuvenil@harlequiniberica.com El autor deberá indicar en el campo "asunto" del correo electrónico "OBRA PARA PARTICIPACIÓN EN EL PREMIO DE NOVELA JUVENIL DARKISS". Así mismo, en el texto del correo deberá el autor manifestar clara e inequívocamente que "la obra es original e inédita".
Al optar al Premio, el concursante garantiza que la obra que presenta al Concurso es inédita (es decir, que no ha sido publicada en ningún formato, incluido el digital), que su autoría le corresponde en exclusiva, y que no es copia ni modificación de ninguna otra, así como que la misma no concurre simultáneamente a ningún otro premio.
4.- Al final del texto del correo electrónico que remita el concursante, deberán figurar los siguientes datos personales del autor: Nombre; nacionalidad; fecha de nacimiento; número de documento de identidad o pasaporte; domicilio; teléfono; dirección de correo electrónico y una breve reseña biográfica.
5.- Quedará bajo la exclusiva responsabilidad de los autores la inscripción de sus obras en el Registro de la Propiedad Intelectual, así como los efectos de su no inscripción frente a terceros.
6.- El plazo de admisión de las obras se cerrará el día 30 de marzo de 2012. El Premio será fallado el día 31 de mayo de 2012.
7.- Se establece un premio dotado con 10.000 euros. La obra que resulte premiada será publicada en la colección “DARKISS” por "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.".
8.- El autor se obliga y compromete a no retirar su obra, una vez presentada, antes de hacerse público el fallo del Jurado, así como a aceptar todas las bases del premio.
9.- No se mantendrá con los autores correspondencia sobre este Concurso y las obras no premiadas serán destruidas a partir del día siguiente al fallo del jurado.
10.- El Jurado estará compuesto por un representante de la editorial "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." y dos personalidades de reconocido prestigio en el género de la novela juvenil.
El fallo, inapelable, se hará público a través de la página Web www.harlequiniberica.com el 1 de junio de 2012.
El Premio podrá ser declarado desierto.
11.- Tanto los miembros del Jurado como las personas que intervengan en eldesarrollo del premio tratarán confidencialmente toda la información relacionada con el mismo.
12.- El ganador del Premio cederá a "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.", mediante contrato de edición a celebrar con tal editorial, los derechos exclusivos de publicación, para todo el mundo, en cualquier formato, en cualquiera de sus sellos, traducción a otros idiomas y adaptación audiovisual de la obra, en cualquier formato.
13.- El importe económico del Premio se considerará como anticipo de los derechos de autor. Sobre dicho importe se practicarán las retenciones que procedan según la legislación vigente.
14.- Todos los puntos o cuestiones no especificados en estas bases serán resueltos por el Jurado y por "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A.".
15.- Las obras que no cumplan todos y cada uno de los requisitos contenidos en las presentes bases serán eliminadas automáticamente del Concurso.
16.- “HARLEQUIN IBERICA, S.A.” tendrá una opción preferente para publicar, en los seis meses siguientes al fallo del Premio, cualquier novela presentada al mismo, que no hubiera sido premiada, pero que sea considerada de interés, previa suscripción del correspondiente contrato de edición con su autor.
17.- De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999, sobre Protección de Datos de carácter Personal, se informa que los datos obtenidos se incorporarán a un fichero, responsabilidad de "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." y serán tratados conforme a la normativa vigente. Los interesados podrán ejercitar los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a "HARLEQUIN IBÉRICA, S.A." en la C/ Núñez de Balboa nº 56, bajo D, 28001 Madrid.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Mi primer relato fantástico. Espero que os guste.

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EL ANGEL DEL AMOR
Gladys y sus amigas recorrían el mercado navideño. Era para ellas una visita obligada en Navidad; les encantaba el olor a caramelo, a palomitas; las luces y la música.
Era como trasladarse a la infancia, y para Gladys una forma de desconectar del caos que era su vida.
Tras varias relaciones fallidas, no sabía si por ella o por sus parejas, había decidido no creer de nuevo en el amor.
¿Para qué creer en algo que no es nunca correspondido?
Sus amigas se pararon en un puesto que nunca habían visto; era una gitana que predecía el futuro. Ella no creía en esas cosas y vio como delante de ella pasaban todas sus amigas entre bromas y risas.
Cuando le tocó el turno a ella, frunció el ceño mirándolas.
- Yo no creo en esas cosas y…
- Venga, Gladys hazlo por nosotras. A ver que te dice. Luego nos reímos un rato.-tras discutir con alguna, al fin decidió entrar.
La luz era muy tenue y un olor característico a incienso rondaba la estancia.
- Pasa, jovencita.-se sentó enfrente de una mujer algo entrada en años- Veamos, eres reacia al amor. ¿Por qué?
- Digamos que no me han correspondido como yo quería.
- ¿Qué piensas que es el amor?
- Confianza, amistad, deseo, lealtad….
- Uf, demasiadas cosas, ¿no crees?-ella se encogió de hombros.
- Soñar es bonito, ya que no hay ningún hombre que reúna esas condiciones sin desmentir alguna.
- Bueno las cartas me dicen que el amor va a llamar a tu puerta y muy pronto.-la joven se despidió de la mujer con una sonrisa en los labios.
Al día siguiente mientras iba al trabajo sin querer le vino a la mente lo que le había dicho la gitana. Era navidad y ella se merecía un regalo y que mejor que…chocó contra algo, pero no cayó al suelo porque unos brazos de hierro la atenazaban fuerte.
- Perdona, no sabía por donde iba.-Gladys levantó la cabeza para tropezarse con el hombre más guapo que había visto nunca.
- Yo también iba distraída y no me he dado cuenta.-se perdió en unos ojos azules y profundos como el mar.
- Nos merecemos un café…si te apetece.-ella asintió, no le salían las palabras.
Fue un encuentro mágico, ya que no pararon de hablar hasta que ella se dio cuenta de que llegaba tarde al trabajo.
- Se que nos acabamos de conocer, pero…me gustaría volver a verte.
Quedaron en volver a verse por la tarde en el mismo sitio. Gladys no se lo creía, ¿de donde había salido semejante hombre?
Sus siguientes encuentros fueron igual de mágicos y entre surgió un romance.
Adrien estaba preocupado. Le habían mandado para una misión, no para enamorar a la chica. Él era el ángel del amor, el encargado de mostrar el amor a las personas; con la condición de que él no podía sentirlo.
Pero el amor es caprichoso y el corazón también y el ángel terminó enamorado hasta lo más hondo de su corazón inmortal. Su corazón no debía de latir de la forma en la que lo hacía cuando la veía y no podía evitar mirarla mientras hablaba de sus gustos y sus sencillas rutinas.
Amó cada una de esas rutinas y deseó poder estar con ella como un simple hombre para demostrarle que el amor existía.
Ella lo veía divagar y triste y le preguntó.
- Tengo algo que contarte, pero es difícil creerme.-ella le instó a que siguiera y su cara se quedó pálida cuando terminó.
- Era demasiado perfecto; no existes, nada existe. Todo es una mentira.-él la agarró de los hombros y la miró a los ojos.
- El amor existe. Te amo, eres lo más grande para mi.-los ojos de Gladys se anegaron de lágrimas.
- ¿Y para que sirve? No existe.-en ese momento el desapareció y ella se quedó llorando, sola en medio de la calle donde se conocieron.
Habían pasado unos días y Gladys no salía de su casa, tan solo era capaz de pensar en Adrien. Verlo sonreír, enarcando la ceja preocupado, abrazándola y….ahora lo entendía todo.
El amor existía y lo había tenido durante muy poco tiempo, pero había sido amor. Ahora estaba segura. ¿Volvería a verlo algún día?
Se fue a la plaza donde todos lo años colocaban un enorme árbol de navidad. Se puso delante de él, no había nadie. Había salido muy pronto.
- Él ha sido mi mejor y único regalo de navidad. ¿Por qué me lo habéis quitado?- no sabía a quién se lo decía, pero se quedó tranquila.-Yo lo amaba.
Una neblina se creó a su alrededor, no podía ver más allá de donde estaba.
- Gladys, ¿me amas?-era la voz de Adrien, ella lloró de felicidad al oírlo.
- Adrien, te amo. Eres lo mejor que me ha pasado, contigo he descubierto lo que es amar de verdad.
- Pues si quieres me quedo contigo.-la voz le había susurrado al oído y ella se giró para verlo de pie delante de ella. Se lanzó a sus brazos y fue recibida en un fuerte abrazo.
- Para siempre.-sus labios se unieron en un apasionado beso; se tantearon, se acariciaron dejando ver todo el amor que sentían. El mundo dejó de existir, solo estaban ellos dos.
Por fin habían encontrado el amor.
FIN

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EL ANGEL DEL AMOR
Gladys y sus amigas recorrían el mercado navideño. Era para ellas una visita obligada en Navidad; les encantaba el olor a caramelo, a palomitas; las luces y la música.
Era como trasladarse a la infancia, y para Gladys una forma de desconectar del caos que era su vida.
Tras varias relaciones fallidas, no sabía si por ella o por sus parejas, había decidido no creer de nuevo en el amor.
¿Para qué creer en algo que no es nunca correspondido?
Sus amigas se pararon en un puesto que nunca habían visto; era una gitana que predecía el futuro. Ella no creía en esas cosas y vio como delante de ella pasaban todas sus amigas entre bromas y risas.
Cuando le tocó el turno a ella, frunció el ceño mirándolas.
- Yo no creo en esas cosas y…
- Venga, Gladys hazlo por nosotras. A ver que te dice. Luego nos reímos un rato.-tras discutir con alguna, al fin decidió entrar.
La luz era muy tenue y un olor característico a incienso rondaba la estancia.
- Pasa, jovencita.-se sentó enfrente de una mujer algo entrada en años- Veamos, eres reacia al amor. ¿Por qué?
- Digamos que no me han correspondido como yo quería.
- ¿Qué piensas que es el amor?
- Confianza, amistad, deseo, lealtad….
- Uf, demasiadas cosas, ¿no crees?-ella se encogió de hombros.
- Soñar es bonito, ya que no hay ningún hombre que reúna esas condiciones sin desmentir alguna.
- Bueno las cartas me dicen que el amor va a llamar a tu puerta y muy pronto.-la joven se despidió de la mujer con una sonrisa en los labios.
Al día siguiente mientras iba al trabajo sin querer le vino a la mente lo que le había dicho la gitana. Era navidad y ella se merecía un regalo y que mejor que…chocó contra algo, pero no cayó al suelo porque unos brazos de hierro la atenazaban fuerte.
- Perdona, no sabía por donde iba.-Gladys levantó la cabeza para tropezarse con el hombre más guapo que había visto nunca.
- Yo también iba distraída y no me he dado cuenta.-se perdió en unos ojos azules y profundos como el mar.
- Nos merecemos un café…si te apetece.-ella asintió, no le salían las palabras.
Fue un encuentro mágico, ya que no pararon de hablar hasta que ella se dio cuenta de que llegaba tarde al trabajo.
- Se que nos acabamos de conocer, pero…me gustaría volver a verte.
Quedaron en volver a verse por la tarde en el mismo sitio. Gladys no se lo creía, ¿de donde había salido semejante hombre?
Sus siguientes encuentros fueron igual de mágicos y entre surgió un romance.
Adrien estaba preocupado. Le habían mandado para una misión, no para enamorar a la chica. Él era el ángel del amor, el encargado de mostrar el amor a las personas; con la condición de que él no podía sentirlo.
Pero el amor es caprichoso y el corazón también y el ángel terminó enamorado hasta lo más hondo de su corazón inmortal. Su corazón no debía de latir de la forma en la que lo hacía cuando la veía y no podía evitar mirarla mientras hablaba de sus gustos y sus sencillas rutinas.
Amó cada una de esas rutinas y deseó poder estar con ella como un simple hombre para demostrarle que el amor existía.
Ella lo veía divagar y triste y le preguntó.
- Tengo algo que contarte, pero es difícil creerme.-ella le instó a que siguiera y su cara se quedó pálida cuando terminó.
- Era demasiado perfecto; no existes, nada existe. Todo es una mentira.-él la agarró de los hombros y la miró a los ojos.
- El amor existe. Te amo, eres lo más grande para mi.-los ojos de Gladys se anegaron de lágrimas.
- ¿Y para que sirve? No existe.-en ese momento el desapareció y ella se quedó llorando, sola en medio de la calle donde se conocieron.
Habían pasado unos días y Gladys no salía de su casa, tan solo era capaz de pensar en Adrien. Verlo sonreír, enarcando la ceja preocupado, abrazándola y….ahora lo entendía todo.
El amor existía y lo había tenido durante muy poco tiempo, pero había sido amor. Ahora estaba segura. ¿Volvería a verlo algún día?
Se fue a la plaza donde todos lo años colocaban un enorme árbol de navidad. Se puso delante de él, no había nadie. Había salido muy pronto.
- Él ha sido mi mejor y único regalo de navidad. ¿Por qué me lo habéis quitado?- no sabía a quién se lo decía, pero se quedó tranquila.-Yo lo amaba.
Una neblina se creó a su alrededor, no podía ver más allá de donde estaba.
- Gladys, ¿me amas?-era la voz de Adrien, ella lloró de felicidad al oírlo.
- Adrien, te amo. Eres lo mejor que me ha pasado, contigo he descubierto lo que es amar de verdad.
- Pues si quieres me quedo contigo.-la voz le había susurrado al oído y ella se giró para verlo de pie delante de ella. Se lanzó a sus brazos y fue recibida en un fuerte abrazo.
- Para siempre.-sus labios se unieron en un apasionado beso; se tantearon, se acariciaron dejando ver todo el amor que sentían. El mundo dejó de existir, solo estaban ellos dos.
Por fin habían encontrado el amor.
FIN
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